“El arte tiene la capacidad única de unir lo académico
con lo humano, lo racional con lo emocional, y el evento de Danza dorada
es precisamente eso: una síntesis entre la formación profesional, el trabajo
interdisciplinario y la sensibilidad estética que caracteriza al Instituto
Universitario de Bellas Artes (IUBA)”
Esto dijo el rector de la Universidad de Colima, Christian
Jorge Torres Ortiz Zermeño, al inaugurar este viernes 31 de octubre el evento “Sobre
la Muerte en El Cóbano, Danza Dorada”, que realizan estudiantes del tercer
semestre y coordina el Departamento de Artes Visuales del IUBA cada año en
estas fechas, con el propósito de fomentar la permanencia de las tradiciones y
fortalecer los vínculos entre la comunidad artística universitaria.
Celebrar el Día de Muertos desde la Universidad de
Colima, compartió el rector, “es una forma de reafirmar nuestra identidad, de reconocer
nuestras raíces y de conectar el conocimiento con las expresiones simbólicas
que nos definen como pueblo”.
Agregó, por último, que “la creatividad de los y las
estudiantes nos invita a mirar la muerte no como un final, sino como una
expresión cultural de continuidad, homenaje y esperanza”.
Durante el recorrido que hizo el rector, quien llegó
acompañado por varios de sus funcionarias y funcionarios más cercanos, se notó
el gran trabajo realizado por estudiantes de Artes Visuales. Los salones y
pasillos mostraron el trabajo de investigación y trabajo manual realizado por
las y los jóvenes durante varios meses. El tema de este año fue el de las
orugas que se convierten en crisálidas y luego en mariposas, un proceso que
simboliza el tránsito del ser humano cuando trasciende la realidad física y se
vuelve espíritu.
En representación de sus compañeros y compañeras del
tercer semestre, la estudiante Mónica Jazmín Cortés García, dijo que éste es
uno de los eventos más grandes realizado durante su formación profesional de
licenciatura. Para ellas y ellos, es una gran oportunidad de crecimiento como
artistas.
Explicó que esta actividad anual promueve “una
experiencia llena de arte, comunidad, fiesta y tradición”. La han realizado en
este plantel durante los últimos 12 años. Danza dorada se refiere a la mariposa
monarca y su migración, entendida como un símbolo de la metamorfosis del mundo
terrenal hacia el mundo de los muertos.
Dijo que los purépechas, pueblo originario de
Michoacán, concebían a la mariposa monarca como la representación del espíritu
de los difuntos. Su arribo coincidía con los días 1 y 2 de noviembre, fechas en
las que se creía que las almas regresaban a visitar a los vivos.
“Por eso retomamos este símbolo como arte conceptual.
El recorrido hacia el altar se concibe como una metáfora de metamorfosis. Este
camino inicia en el mundo terrenal y conforme se avanza en él, se transforma
hasta llegar al umbral del mundo de los muertos”, explicó. En este caso,
cubrieron el camino de hojarasca, de orugas, crisálidas y mariposas.
El coordinador del Departamento de Artes Visuales,
Juan Antonio Carranza Flores, resaltó el apoyo del Voluntariado Universitario,
a cargo de Blanca Liliana Díaz Vázquez, para que profesores y estudiantes
participaran en varias intervenciones artísticas como los murales en el Centro
Estatal de Cancerología, a cargo del maestro Joel Alcázar Sánchez; en el campus
central, coordinado por la maestra Rosalía Trejo, así como las participaciones
en la Feria de Colima y más recientemente en la Subasta de Arte 2025.
Por su parte, el director del IUBA, Rafael Covarrubias
Ramírez, agradeció a todo el colectivo de artes visuales “la hermosa
experiencia recibida” y les reconoció el gran valor del trabajo realizado.
“Podemos ver los días de trabajo y esfuerzo que
dedicaron a esta celebración, con trabajos creativos, intelectuales, manuales y
con sus recursos económicos, donde se resignifican de manera creativa y
talentosa las tradiciones de nuestra cultura”, les dijo.
Sobre los detalles para poder realizar esta fiesta, el
profesor Ferdinando Ricardo Zúñiga, quién junto con la maestra Nayeli Fernández
Degante guiaron a sus estudiantes en esta empresa, expresó que esta actividad, “ya
con 12 años, es una tradición arraigada y una acción artística que vincula a
los jóvenes en un evento real”.
Explicó: “Deben coordinar, gestionar y financiar un
evento, y eso es el aprendizaje”. En entrevista, reconoció el logro de “haber
transmitido muy bien la idea, puesto que los asistentes lo comprendieron
bastante bien”. Sobre la dinámica previa, Ricardo Zúñiga añadió que alumnos y
alumnas primeramente aprenden habilidades varias, entre ellas la cartonería y
después deben guiar y enseñar a sus compañeros a elaborar los elementos
visuales para la ambientación.
Cada año -dijo- “abrimos más la invitación, pero
queremos invitar a más escuelas y sondear la participación de público en
general que asiste. Además, tenemos vinculación con la escuela primaria de la
comunidad de El Cóbano, que se integra con el grupo que cursa la asignatura de
Didáctica para las artes visuales, para llevar a la práctica lo que están
aprendiendo”.
Sobre el siguiente paso al terminar este evento, dijo
el profesor que limpian todo y se gestiona el destino de la decoración, que
puede ser la venta para recuperar lo invertido.
Compartió, finalmente, que el grupo de tercer semestre
en curso debe generar los recursos para este evento mediante kermeses, rifas,
vendimias y algún evento especial. Una semana antes participan todos los
alumnos del Departamento de Artes Visuales, que suman unos 140.
Igual que en ocasiones anteriores, para este festival
sobre la muerte participaron alumnos y alumnas del Departamento de Danza
Escénica y del Departamento de Música. El evento incluyó también un área de
juegos tradicionales y un concurso de disfraces.
En uno de los salones, varios estudiantes de artes
visuales hicieron una instalación con imágenes en blanco y negro de personas
fallecidas, montadas en una especie de cilindro giratorio, que se proyectaban
en la pared con la luz de un celular.



