18 de octubre de 2026

Del cuerpo femenino a la naturaleza:Corina Ramírez comparte su búsqueda en el arte



*La pintora y grabadora nayarita participó en la primera edición itinerante de “Rabo de Luna: cultura en diálogo”, programa de Difusión Cultural de la Universidad de Colima.

Corina Ramírez dice que es muy apasionada, “tanto en la pintura como en la gráfica, y me dejo llevar por el accidente”, por el aparente error en el trazo. “En la gráfica exploras, trabajas”, le dijo en entrevista a la poeta y artista visual colimense, Zeydel Bernal: “A veces resulta tal cual, pero muchas veces ese accidente supera las expectativas. Otras, crees que ya te destruyó el trabajo, pero es ahí donde la creatividad tiene que salir para retomar esa forma, esos trazos libres que no estaban en tu concepto. Es ahí donde está el reto: rescatar una placa. Todo un arte”.

La entrevista se realizó el 2 de octubre en el Centro Cultural Casa Fenelón de la Universidad Autónoma de Nayarit, en Tepic, como parte de la primera itinerancia del programa “Rabo de Luna: cultura en diálogo”, de la Dirección General de Difusión Cultural de la Universidad de Colima.

Corina Ramírez es una pintora, grabadora y gestora cultural nayarita, originaria de Santiago Ixcuintla, reconocida por su obra centrada en la figura y la experiencia femenina, así como por su larga coordinación del Taller de Gráfica El Peyote Azul, en Tepic.

A Zeydel le compartió que le gusta el olor del taller de grabado, a tinta y metal. “Cuando entro me llegan los sentidos y me trae recuerdos de lo que significó para mí desde hace 30 años haber encontrado la gráfica, haberme apasionado por ella. El golpe, la tinta, esa parte maravillosa de la cocina de la gráfica, de la alquimia. Al oler esos elementos químicos me viene la necesidad de volver a las placas”.

Sobre los premios, que ha recibido muchos y desde muy joven, dijo que nunca le han estorbado para seguir creando. “Nunca me lo he planteado de esa forma. He sido muy agradecida con todas las personas, las instituciones, incluso los gobiernos que han reconocido mi trabajo. Para los creadores en general representa un estímulo, es un puntito más o un puntote, dependiendo, la legitimación que se hace a partir de un reconocimiento”.

Pese a sus logros, reconoció que “como pintora y como grabadora, siempre he sido muy insegura. Soy muy autocrítica. Cuando empieza una obra, en muchas ocasiones rebasa los límites de lo posible, de lo que te habías imaginado, pero la mayoría de las veces es insatisfacción. Es seguir buscando, seguir trabajando esa pieza hasta lograr algo cercano a lo que quisieras decir”.

Hay un dato curioso con su nombre. Se llama Alma Corina Ramírez, pero al firmar sólo deja el nombre de Corina, que se lo puso su madre, aficionada a las novelas de Corín Tellado. “Eso nadie lo sabía, es la primera vez que me lo preguntan. Nunca se me ocurrió preguntarle a mi mamá por Alma, porque toda la vida me llamó Corina o Cori. El primer nombre aparece solo en lo oficial. Como pintora o grabadora soy Corina Ramírez. Alma tiene una connotación con mucha más fuerza que Corina, pero me aficioné a Corina y Alma pasó a segundo plano”.

El desnudo femenino

Gran parte de su trayectoria está dedicada al desnudo femenino. “En ese momento era muy importante expresarme, expresar la libertad que todas las mujeres quisiéramos sentir, pero que la cultura nos ha limitado en muchos sentidos. Tal vez después de 30 años las jóvenes se sientan un poco más libres, espero que sí. El despojarme a través de mi pintura de todas esas ataduras era la intención. Se convirtió en una intención consciente y en una constante. Sigue siendo una constante, aunque de repente aparecen otras figuras”.

Actualmente explora el principio femenino que existe en la naturaleza y en todos los seres vivos. “Empiezo a explorar esa parte vegetal, orgánica, a partir del accidente. Ya no parto del boceto como cuando pintaba figura femenina. En ese proceso pasé de ser un poco realista a ser más expresionista, más libre. Siempre busqué libertad y cuando inicio en esta etapa también cambio del óleo al acrílico, que me daba mucha más libertad de expresión por el secado rápido, la fluidez”.

En esta nueva exploración no busca representar la naturaleza tal cual. “Una flor para mí no es una margarita, no es una rosa, es algo que se asemeja. Trato de crear mi propia naturaleza, la interior y la exterior”.

Sobre las constantes de su obra, como el desnudo, dice que son “esos elementos visuales y plásticos que van siendo tuyos en tu obra. Puedes tener todas las influencias del mundo, que asimilas y que es muy respetable, pero a partir del trabajo continuo vas rescatando o aportando algo que es solamente tuyo. Cuando ese algo que de repente apareció en una obra y dices 'es bello, es bueno', vuelve a aparecer inconscientemente con el tiempo. Eso es lo que te hace tener identidad, más allá del estilo, que está muy cacareado en estos tiempos”.

Confesó también que sus bloqueos creativos surgen sólo cuando se siente muy feliz. “Soy por lo general una persona melancólica, y es mi mejor estado, mantenerme con esa melancolía que me invita a expresarme. Cuando estoy muy feliz, me volteo para otro lado”.

Finalmente, a las y los jóvenes le pide que siempre busquen trascender el ámbito de lo posible. “Cada uno tenemos un sino; no sé si creemos en el destino, pero buscar trascenderlo creo que es lo que más te puede entretener en la vida”. Les propuso también que no sacrifiquen sus sueños, ni a la familia. “Son dos cosas muy importantes. Se puede sacrificar todo lo demás, pero no sus sueños, ni a la familia. Con eso estarán ampliamente acompañados y motivados para sacar adelante aquello que les apasiona”.

Entrevista completa: https://www.youtube.com/watch?v=FognGq4WpnA