24 de octubre de 2026

𝐃𝐄𝐒𝐃𝐄 𝐋𝐀𝐒 𝐓𝐑𝐀𝐍𝐂𝐀𝐒…𝐏𝐨𝐧𝐠𝐚𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐬𝐮𝐞𝐥𝐝𝐨𝐬 𝐞𝐧 𝐩𝐫𝐢𝐦𝐞𝐫 𝐩𝐥𝐚𝐧𝐨; 𝐚𝐬í l𝐚𝐬 𝐜𝐚𝐫𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬 𝐪𝐮𝐞𝐝𝐚𝐧 𝐟𝐮𝐞𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐟𝐨𝐜𝐨 Por Yensuni López Aldape

Hay transparencias que hacen falta, pero otras parecen apuntar más a la manipulación, dependiendo de dónde se ponga el reflector. Ayer fue el Día del Médico y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) decidió que era una buena ocasión para publicar en redes sociales cuánto puede ganar un médico familiar con un año de antigüedad y una jornada de ocho horas.
¡Ahíjole! Qué oportuno salió el espíritu de la transparencia.
La publicación apareció después de semanas de inconformidad de trabajadores que salieron a exigir mejores salarios, condiciones laborales dignas, insumos para atender a los pacientes y cambios en la representación sindical. Y cuando el conflicto laboral sigue dando de qué hablar, el Instituto pone en circulación una cifra que puede resumirse fácilmente en una conversación de sobremesa: «¡Mira cuánto ganan los doctores!».
No soy malpensada… Bueno, sí. Pero ¿de verdad vamos a creer que la elección del momento fue una simple casualidad? Tampoco estoy en posición de afirmar que se trate de una estrategia para mejorar la percepción pública sobre el acuerdo salarial y contrarrestar las críticas. Eso, por ahora, es una hipótesis.
Lo que sí sé es que una cifra puede ser cierta y, aun así, contar una historia incompleta.
Si el IMSS considera que publicar el ingreso de sus médicos en redes sociales ayuda a combatir la desinformación, ¿por qué no aplica el mismo entusiasmo comunicativo a los salarios de quienes dirigen la institución? Ah, sí, hay un portal de transparencia, pero la publicación se hizo en redes sociales y en medio de un conflicto laboral.
No hablo de esconder información ni de impedir que la ciudadanía conozca cómo se gasta el dinero público. Al contrario: si los datos son públicos, que estén disponibles y sean comprensibles. Pero una cosa es ofrecer información para que cualquiera pueda consultarla y otra muy distinta es elegir una cifra, ponerla en letras grandes y convertirla en protagonista de la conversación nacional.
Por cierto, los altos funcionarios también tienen remuneraciones consultables en los portales de transparencia. Si vamos a poner los ingresos sobre la mesa, ¿por qué no hacerlo con el mismo despliegue para quienes ocupan los despachos de arriba?
Como ciudadana, propongo que no nos quedemos solamente en los salarios. ¿También van a transparentar las condiciones en las que trabajan los médicos? ¿Van a decir con qué frecuencia faltan medicamentos, material de curación, equipos y otros insumos indispensables para atender a los pacientes? ¿Van a explicar cuántos trabajadores hacen falta en determinadas áreas, qué cargas de trabajo enfrentan quienes sí están y qué respaldo reciben cuando los recursos no alcanzan?
Señores directivos del IMSS, una cosa es señalar cuánto gana un médico y otra muy distinta es mostrar qué puede hacer con los recursos que le proporciona la institución.
Al médico se le exige atender al paciente, resolver, dar resultados y responder por su actuación profesional. Y debe hacerlo con responsabilidad, por supuesto. Pero ¿dónde queda la responsabilidad institucional cuando faltan insumos, las condiciones de trabajo dificultan la atención o la plantilla resulta insuficiente para atender la demanda?
¿También van a poner esa parte en letras grandes en sus redes sociales?
El médico puede poner sus conocimientos, su experiencia y su esfuerzo, pero no puede sacar medicamentos de la nada, multiplicar al personal por decreto ni sustituir con voluntad los equipos que hacen falta. Tampoco debería cargar él solo con el enojo de una persona que llega buscando atención y se encuentra con carencias que no está en sus manos resolver.
Y hay otro detalle que tampoco es menor: en un país donde la inseguridad alcanza incluso a quienes salen todos los días a trabajar, ¿era necesario poner los ingresos de los médicos en el escaparate de las redes sociales? Una cosa es que sus percepciones sean información pública y otra convertirlas en contenido para la discusión pública sin explicar el contexto. ¿Se midió el alcance de esa exposición? ¿Se consideró que una cifra presentada sin matices puede despertar resentimiento o convertir al personal médico en blanco de reclamos que no le corresponden? La transparencia no debe ser pretexto para descuidar la seguridad ni mucho menos para poner a los trabajadores bajo el reflector mientras las condiciones en las que desempeñan su labor siguen fuera de foco.
El paciente se molesta con quien tiene enfrente: el médico, la enfermera, el personal que da la cara. Mientras tanto, las decisiones administrativas, la asignación de recursos y las responsabilidades de quienes dirigen el sistema quedan mucho más lejos de la vista.
Y eso también merece una explicación pública, clara y detallada.
Nadie está diciendo que los médicos deban ganar poco. Al contrario, su trabajo exige preparación, responsabilidad y una carga humana que difícilmente cabe en una cifra. Tampoco se trata de enfrentar a trabajadores y ciudadanos, muchos de los cuales esperan horas por una consulta o recorren farmacias buscando medicamentos que deberían encontrar en su institución.
Precisamente por eso, convertir el salario en el centro de la discusión resulta muy conveniente: en vez de hablar de las condiciones en las que se presta el servicio, terminamos discutiendo si el trabajador merece lo que gana.
Y mientras todos hacemos cuentas ajenas, los problemas de fondo siguen ahí, al igual que los pacientes… esperando turno.
En síntesis, si de rendir cuentas se trata, pongamos todas las cartas sobre la mesa: los sueldos de los médicos, los ingresos de los directivos, los insumos disponibles, las plazas vacantes, las cargas de trabajo y las condiciones reales en las que se atiende a la población.
¿O resulta que para exhibir cuánto gana un médico sí hay espacio en las redes sociales, pero para explicar con qué trabaja y quién responde cuando faltan recursos ya no alcanza la publicación?
Y miren nomás, ¡hasta en sábado abrimos las trancas! No se me vayan a acostumbrar, aunque, con tanto tema que da para jalarle la cobija a más de uno, cualquier día puede ser bueno para la columna. Nos leemos pronto, que material sobra y días para guardarlo, cada vez menos